EN EL JUZGADO 1º PENAL
El 1 de febrero de 1976 la juez 1º de Defensa Social, María Dolores Maldonado Pavón, comenzó a disfrutar de su muy merecida jubilación y para sustituirla el Tribunal Superior de Justicia me transfirió del Juzgado 2º (donde suplía al titular con licencia, Jorge H. Velázquez Sosa) al cargo que dejaba vacante la licenciada Maldonado.
Rendí la protesta de rigor el 3 de febrero de ese 1976, ante los abogados Francisco Repetto Milán y Rolando Navarrete Torre, presidente y secretario primero, respectivamente, del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Poco tiempo después el licenciado Velázquez retornó a su base, por lo que su suplente, Luis Guzmán Pacheco, quedó fuera del presupuesto. Gracias a mi cambio de tribunal, yo
quedé firme como titular del juzgado 1º, pues en ese entonces no existía la disposición de que el nombramiento de un juez fuera por cuatro años, como se hace actualmente, sino que su designación era por tiempo indefinido.
En el juzgado 1º fui apoyado al principio por el secretario José Jesús Lizama Velázquez, quien al poco tiempo renunció para dedicarse al comercio. Su relevo, la abogada Mercedes Gamboa García, me dio un respaldo inigualable. Nunca trabajé más a gusto en la judicatura como cuando tuve el apoyo de Medé. Mi agradecimiento a la licenciada Gamboa García, quien ahora se encuentra a la diestra de Dios Padre.
El personal estaba integrado por el actuario Renán Ku Pérez y los escribientes Carmita Franco, la “Chata” Carmen Carrillo Alonzo, Ligia Lany Menéndez Mezeta y Gloria Bustillos Trejo. En esta última llegué a confiar tanto como en Medé. Ambas damas fueron de lo mejor en el desempeño de las labores de ese “templo de justicia”
.
Varios cambios de personal ocurrieron en el juzgado 1º. Unos se fueron y llegaron otros, como Eduardo González, a quien llamaban “Coqueto”, Homero Ramírez Pérez, Jesús Basto Chan, apodado “Chinto”, y mi gran amigo Renán Aldana Solís, el popular “Muñecazo”, de quien sus compañeros, varones y mujeres, decían que era el hombre más guapo del Poder Judicial del Estado.
Permanecí en ese juzgado hasta el 30 de septiembre de 1977 en que, a los 32 años, con la calvicie ya avanzada y un notorio estrés, me retiré del Poder Judicial para dedicarme a mis labores como profesor de Historia de México en la Escuela Preparatoria -ahora Preparatoria Uno-, de la Universidad Autónoma de Yucatán. Al abandonar la judicatura comencé mi aprendizaje como litigante en el despacho del abogado Julio Mejía Salazar.
De mi actuación como juez, tanto en el área civil como en el ámbito del derecho penal, prefiero no comentar nada en este espacio. En otra ocasión será, aunque en mis libros Adobado con Achiote, Más achiote y Miscelánea de abogados narro diversos episodios de mi desempeño judicial.
(Diciembre, 2016)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario