jueves, 15 de diciembre de 2016

LA RAMA I (Alegría y Nostalgia, 2009)

Narración de los años 50 del siglo pasado

Los días previos a la Navidad proliferan los grupos de niños y jovencitos que salen a la calle para cantar la rama. Esta costumbre, que ignoro de dónde venga o desde qué época se inició, se practicaba en Santiago en las noches decembrinas. 
Con ese propósito varios infantes y uno que otro adolescente se reunían previamente en el domicilio de alguno de ellos para ensayar los cánticos y villancicos que entonarían por las casas del rumbo.
Tras varias canciones, las familias que disfrutaban de las voces atipladas anunciando la próxima llegada de Jesús compensaban a los cantores con algunas monedas que siempre eran bien recibidas, pues en realidad ése era el propósito de los rameros, como se les llamaba con cierta picardía.
Antes de iniciar el recorrido por las calles 65 y 72 los integrantes de la rama se preparaban para su labor. Del patio de la casa de uno de ellos se obtenía de algún árbol una rama larga y no muy pesada que pudiera ser transportada con facilidad. 
El resto de los utensilios eran una caja de cartón de las empleadas para guardar zapatos, en la que se acomodaban una estampa relativa a la natividad del Señor o con la imagen de la madre de Dios, como las que se repartían entre los educandos en las clases de doctrina cristiana, y una vela o veladora para alumbrar la estampita. 
Durante el recorrido por los distintos hogares del rumbo el niño o la niña que transportaba la caja de cartón tenía mucho cuidado con el equilibrio de la vela para no producir un incendio y perder los implementos necesarios para la rama.
Al iniciar su trayecto los cantores se detenían en la primera vivienda que tuviera las puertas abiertas y los moradores a la vista y de los breves pechos pueriles salían, bastante desacompasados, los primeros versos:
Naranjas y limas, 
limas y limones,
aquí está la Virgen 
de todas las flores.
Siempre me llamaron la atención los dos últimos versos de la cuarteta. No tenía yo muy claro su significado. Muchos años más tarde, en diciembre de 1997, cuando cenaba con mi familia en el Café La Parroquia del tres veces heroico puerto de Veracruz, un grupo de jarochitos, encabezados por una muchacha alta y garbosa toda vestida de blanco, entró al conocido restaurante y ante la nutrida concurrencia inició los característicos cantos de la rama.
Naranjas y limas,
limas y limones,
más linda es la Virgen
que todas las flores.
Este episodio aclaró mis dudas sobre el sentido de los versitos. Creo que la versión jarocha es la correcta. Además, por ese suceso supe que la rama también se canta en otros estados de la República.

11 DICIEMBRE 2013
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