¿Cuál será la mejor época en la vida de una persona?
¿Será la infancia, en la que todo son juegos, risas y alegrías y son inadvertidas las carencias del hogar?
¿Será la primera juventud, en la que uno despierta a la realidad de la existencia, toma conciencia de los hechos y sucesos, asiste a fiestas y paseos y se empieza a interesar en el sexo opuesto?
¿Será la del adulto joven, cuando define su vida, comienza a trabajar, forma una familia, disfruta de la llegada de los hijos y tiene grandes esperanzas en el porvenir?
¿Será la de la persona madura, con éxitos y amplia experiencia en el trabajo, dedicada a formar un matrimonio, convive con muchísimos amigos y ve ya crecida a la familia?
No. Para mí, la mejor etapa de mi vida es ahora, cuando a partir de los 65 años he comenzado a cosechar lo que he sembrado a mi paso por este mundo. Las manifestaciones de cariño y aprecio de mi familia y de mis numerosos amigos me hacen feliz y dichoso.
Mi momento actual no lo cambio por ninguna otra época de mi vida, a pesar de los padecimientos degenerativos que me agobian como consecuencia de la senectud. ¡Ancianidad, bienvenida seas!
Infinitas gracias al Altísimo, que me permite disfrutar de lo mejor de mi existencia
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